Archivos de la categoría Narrativa

Relatos a Ratos III

Abrimos la tercera edición de Relatos a Ratos. Se trata de escribir un relato corto de un máximo de 150 palabras inspirado en una frase. Es un ejercicio interesante que permite ver cómo una misma idea lleva historias muy diferentes. La frase, en esta ocasión es:

“Aunque preferiría haber ignorado el despertador una fuerza extraña me obligó a levantarme”

Desde hoy hasta dentro de dos semanas, el domingo 27 de Febrero, podéis colgar vuestras ideas como comentarios en esta entrada.

Nota: El relato no tiene por qué incluir la frase, basta con que esté inspirado en ella.

Quijote 2.0

Como seguramente sabréis, la Real Academia Española impulsa cada año una lectura íntegra del buque insignia de la literatura española, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, donde unas dos mil personas, por turnos, leen fragmentos de dicha novela. Esta vez la iniciativa se lleva a cabo a través de internet, para que hispanohablantes de todo el mundo puedan aportar su granito de arena a este proyecto.

Os animo a participar, y a que luego nos comentéis cual es vuestro vídeo. ¡Pero daos prisa, que la participación es enorme!

http://www.youtube.com/user/ElQuijote

Words Awords 2010

Words Awords es un concurso de relatos cortos para universitarios que se lleva realizando ya varios años. Lo organiza Publicitarios Implicados, una organización sin ánimo de lucro que ofrece servicios de comunicación a ONGs.

El tema de este año era “Amores que matan” y me han dado un segundo puesto. En su web podréis leer en breve los textos de los ganadores: http://www.implicados.org/?page=lapsus_2010

Aquí está mi relato:

NEGATIVO

Jamás pensó que se podría enamorar de alguien a través de su voz. Era lo único que conocía de ella. No podía quitársela de la cabeza. Ella nunca tuvo palabras para él. Siempre hablaba de otros. Y de otras. No le importaba la edad ni el sexo. Impasible, recitaba nombres de desconocidos. ¿Por qué aquellos labios nunca podrían pronunciar el suyo? No podía soportarlo. Así que decidió hacerlo. Con diez pastillas de más bastó.

Laura acudió al locutorio como todas las mañanas. Su trabajo era bastante monótono. Estaba bien pagado, pues poca gente estaba dispuesta a hacerlo. Revisó los papeles de ese día. Esta vez eran nueve. Un número bastante frecuente. Llegada la una comenzó su turno. Y media hora después, terminó.

Lo que nunca supo fue que al dar las necrológicas ese día, alguien sonrió desde su tumba.

Al releerlo me doy cuenta de que en el segundo párrafo repito la palabra “bastante” que es algo que no me gusta mucho.

Lo envié sin título, porque los que se me ocurrían podían estropear el final. Me dijeron que era imprescindible para concursar, así que lo nombré en honor de la canción homónima de Nudozurdo que empieza con “Y era su voz, su voz…”. Además, el pseudónimo con el que firmé, Comandante Cousteau, hace mención a una canción de Jonston.

Relatos a Ratos II

EDITADO: Ya ha acabado el plazo para entregar vuestros relatos. Agradecemos la participación. Aquí están los nuestros:

La barahúnda de recuerdos la inundó a medida que el pastor alemán levantaba más y más sus puntiagudas orejas. El planteamiento, los esbozos, las expectativas, las ilusiones, las esperanzas, la petición del crédito, la aceptación, la partida, y ahora…

Nunca se había interesado por nada, hasta hace poco. Entonces, ¿cómo le iba a decir a su hijo que no tenía la suficiente experiencia? ¿Cómo le iba a explicar que ese negocio no tenía futuro? ¿Cómo desilusionarlo si ni siquiera había empezado? Él mismo tenía que darse el golpe de realidad.

Por eso, cuando Toni colocó las orejas de esa manera que solo él sabe cuando alguien conocido se acerca, le confirmó lo que hacía tiempo ella ya sabía. El fracaso… e inevitable regreso al hogar.

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El pastor alemán levantó sus orejas para confirmarme lo que hacía tiempo yo ya sabía. Tim, como así se llamaba, llevaba años aguantando las torturas y peleas a las que nos sometía nuestro amo Johan, un pastor de Baviera. Pero ya estaba harto y había decidido hacerle frente, hacerle pagar por todo el sufrimiento que le había causado. Cuando lo oyó entrar por la verja de la granja se dispuso a atacarle, saltarle al cuello y destrozarle.

Lo que no podía imaginarse es que esto es lo que nuestro amo quería: torturaba animales solo para poder experimentar el placer de luchar cuerpo a cuerpo contra una bestia enfurecida. Aunque su cobarde idea de “cuerpo a cuerpo” incluía un cuchillo…

Entonces Johan, el pastor alemán, levantó sus orejas, de Tim claro, para confirmarme lo que hacía tiempo yo ya sabía: yo era el siguiente.

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ENTRADA ORIGINAL: Hemos decidido hacer esta segunda edición de Relatos a Ratos abierta a nuestros lectores. Se trata de escribir un relato corto, no daremos el tamaño exacto, pero no ha de ser kilométrico, inspirado en una frase. Será interesante ver qué diferentes enfoques le da cada uno. La frase, en esta ocasión es:

El pastor alemán levantó sus orejas sólo para confirmarme lo que hacía tiempo yo ya sabía.

Desde hoy hasta dentro de dos semanas, el miércoles 17 de Febrero, podéis colgar vuestras ideas como comentarios en esta entrada. Los nuestros los publicaremos al final del plazo.

Relatos a Ratos I

Nos complace inaugurar esta nueva sección, en la que publicaremos relatos esporádicamente, como bien indica el título. El proceso para escribirlos es el siguiente: pensamos en una frase o situación, nos damos un plazo para escribir la historia y  ésta debe incluir dicha frase. Es una manera interesante de ver a donde puede llevar la misma idea a mentes distintas (aunque en este caso nos ha llevado a una historia bastante similar).

La frase de esta ocasión es:

“Una grieta en la pared de donde brotaba sangre.”

Esperamos que os gusten:

Miro el móvil: dos llamadas perdidas. De ellos y de ella. Ahora aquí, frente a la piedra ensangrentada me pregunto qué habría sucedido si hubiese contestado, si hubiera acudido a su encuentro. Habría visto como ellos la maltrataban, le desgarraban la ropa, la violaban, ponían fin a su vida rompiendo su cráneo contra la fría roca. Y yo no habría hecho nada, salvo quedarme mirando, fingiendo impasibilidad, aquella horrible escena. Me habría convertido en uno de ellos. Pero ahora observando la grieta en la pared, de la que todavía brota su sangre, espero a que se le una la mía. A que ellos, sus gestos de desprecio, sus patadas, sus golpes pongan fin a mi cobardía.

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Me despierto. Remoloneo. Me vuelvo a despertar. Hace frío fuera de estas sábanas. También me protegen del resto del mundo. Ambos sabemos que me tengo que levantar. No encuentro la otra zapatilla. Me arrastro hasta el baño. Está helado. El mejor champú para pelos lisos. Deja tu cabello suave y sedoso. Detengo mi mirada sobre la maldita grieta. Piso insonorizado. ¡Ja! Como encuentre al casero. Siempre se cuelan los desaires de la pareja de al lado. Gritos. Portazos. Más gritos. Platos rotos. La excepción, los viernes. Él llega tan cansado. Me acicalo. Deja tus dientes blancos. Con microperlas que eliminan todas las bacterias.

***

Me despierto con un ruido sordo. El susto no me permite volver a dormir. Voy al baño. Está helado. El mejor champú para pelos lisos. Deja tu cabello suave y sedoso. Ahí está otra vez la maldita grieta. Ahora brota sangre desde el otro lado. ¿Al coagularse insonorizará? No creo que haga falta. No volverán a discutir. Deja tus dientes blancos. Con microperlas que eliminan todas las bacterias. Me vuelvo a acostar.

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Posiblemente para las próximas entregas de esta sección publicaremos el tema con antelación para que los que os animéis escribáis también vuestra historia.