El uso de palabras soeces o malsonantes denota desconocimiento de la lengua, registro inadecuado y falta de educación.
Esto es lo que mi profesora de lengua del instituto hacía copiar centenas o incluso millares de veces en su libreta a todo aquel que dijese una palabrota. Y cuidadito con quejarse con un «joé profe», porque sé de quien tuvo que repetir esta tediosa frase muchas más veces de las que desearía. Y espero que al menos gracias a ello alguno haya dejado de proferir «palabras soeces y malsonantes».
Este artículo está dedicado a dicha profesora, Rosa, que falleció hace unos años y de la que realmente aprendí mucho de lengua y literatura.






