El césar, el káiser y el zar

julio césar

¿Qué tienen el Kaiser del Imperio Austro-Húngaro, el Zar de Rusia y el César de Roma? Los tres títulos provienen del mismo origen.

Todo empieza con Julio Cayo César, o GAIVS IVLIVS CAESAR para los amigos, el archiconocido dictador romano. Hasta entonces César o Caesar era simplemente el apellido de su familia. El origen de éste no se conoce con claridad, pero puede que provenga de la palabra caesar en latín que significaba peludo.

Tras el asesinato de Julio César en el año 44 a.C. se sucedieron varias guerras civiles y ejecuciones que culminaron con la victoria de Octaviano, el hijo adoptivo de César, sobre Marco Antonio y Cleopatra en el 31 a.C.  en la Batalla de Accio y la posterior incorporación de Egipto. Tras esto, el poder de Octaviano era ya inexplugnable y, en el 27 a.C. el Senado le concede poder total y el título de Augusto, marcando el fin de la República y el principio del Imperio Romano.

Como Julio César había nombrado a Octaviano su hijo adoptivo en su testamento, éste se cambió el nombre a Gaius Julius Caesar Octavianus (Cayo Julio César Octaviano) según las costumbres romanas.  Pero además, al convertirse en emperador, decidió llamarse Imperator Caesar (o Emperador César) para resaltar su relación con Julio César. Su sucesor Tiberio también fue adoptado por Cesar Augusto, cambiándose el nombre a Tiberio Julio César,  y así sentando precedente: el Emperador designaba a su sucesor adoptándolo y dándole el nombre César. Y así se sucedieron varios emperadores hasta Galba, que usurpó el trono bajo el nombre Servio Galba Emperador César, sin tener ningún vínculo familiar (ni por adopción) con los César originales. Y así, César se convirtió en un título honorífico designando al Emperador.

Siglos más tarde, el Sacro Imperio Romano optó por el título Kaiser pronunciado de forma parecida a Caesar en latín,  para demostrar su supuesto vínculo con los césares romanos. Posteriormente en el Imperio Austro-Húngaro y en el Imperio Alemán continuaron con la costumbre.

En el Impero Ruso derivaron el término zar tsar ( царь) de César como título para sus soberanos, dándolo así un tono regio y equiparándose a los emperadores romanos.

¡Qué honor para Julio César! ¿no? No sólo dejó su huella en la historia, sino que también en la lengua. Pues no es el único gobernante que dejó su nombre como título, de Carlomagno derivan las palabras húngaras, eslavas y turcas para reykral (de Karl).

Si quieres descubrir otros nombres propios que dieron lugar a palabras de uso común, léete Quisiera ser un verbo algún día, un artículo que publicamos hace unos años.

Más info | Wikipedia (es), Wikipedia (en) 

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