Archivo de la categoría: Expresiones

Año luz

Es necesario que haya rigor científico en los artículos periodísticos y de divulgación. Es inaceptable que alguien escriba gramos como “grs.” o “gr.” o cualquier otro tipo de aberración similar. Sin embargo, existe un error que se repite muy a menudo, que no considero tan grave por lo que explicaré a continuación.

Se trata de las expresiones referidas a años luz como medida de tiempo. A un nivel básico, se trata de una medida de distancia, que recorrería la luz durante un año. En muchos artículos periodísticos se puede leer que alguien tardaría 10 años luz en llegar a donde sea. Es erróneo, pues a nadie se le ocurriría decir que ha tardado 10 kilómetros en llegar. Pero más que una falta de rigor o desinformación,  creo que forma parte de la economía de las palabras.

Por ejemplo, cuando alguien dice cuánto se tarda en ir desde Ourense hasta Madrid, habla de una media de 5 horas. ¿Se tarda 5 horas? ¿5 horas en qué? Depende de si vas en avión, en tren, en coche. De ahí se sobreentiende que es en coche. O cuando le dices a un colega que tardas 15 minutos en llegar a una plaza. Son 15 minutos andando, y calculas a partir de una velocidad media de caminar. Es decir, cuando alguien dice “5 horas en coche” en realidad está diciendo “5 horas a la velocidad media de un coche” o lo que es lo mismo “5 horas a 120 km/h (que ahora serán 110)”.

¿No podría ser, quizá, que cuando alguien, por ejemplo, un periodista, escribe que se tardan 3 años luz, en realidad se esté ahorrando la parte sabida por todos de “a la velocidad de la”?

Tonto del bote

Según el tópico: «todas las rubias son tontas». No se ofendan, rubias, es sólo un tópico, y como tal, es superficial. Si todas las rubias son tontas, hay algunas rubias de bote y está el tonto del bote, ¡todo tiene que estar relacionado! Al menos así pensaba de pequeño.

Acabé dándome cuenta de que a las rubias de bote se les llama así porque no son rubias naturales sino que su rubio procede de un producto que suele venir en un bote. Vale, ya sé que esto es obvio para todo el mundo. Para mí fue todo un descubrimiento.

Pero entonces, ¿los tontos del bote? ¿no están relacionados con las rubias? ¿hay tontos que tienen relaciones con rubias?

Según Dionisio Chaulié, en su libro Cosas de Madrid, que se puede consultar en la Biblioteca Digital de la Comunidad de Madrid, hablando de mendigos:

“En Madrid los había tradicionales. Entre otros, un desgraciado imbécil a quien se le conocía con el nombre de Tonto del bote, porque recogía la limosna en un bote de suela que agitaba en la mano, sentado en una silla a la puerta de San Antonio del Prado. Aún me parece verle en sus últimos años, inmóvil, con su sombrero de alas anchas, su ropón o túnica parda, limpio, y lanzando a intervalos una especie de sonido gutural para llamar la atención de los transeúntes.”

Parece ser que de ahí procede la expresión. Dicen que en una corrida uno de los toros se escapó y se encontró de frente con el Tonto del bote. Éste no supo cómo reaccionar, pero el animal, tras olfatearlo, no hizo nada y se fue. Al parecer le llaman tonto por no haber reaccionado ante tal situación. Como siempre, nunca se sabe dónde acaba lo real y empieza el mito, pero no creo que todos sepamos bien cómo actuar frente a semejante bestia.

Por Aiur

El otro día el profesor de genética evolutiva estaba hablando de cómo la teoría de la evolución puede ser explicada sin la necesidad de un dios, que si las especies no fueron diseñadas por un creador, etcétera. Lo más curioso del discurso, fue que dijo algo así como “Gracias a Dios, la teoría creacionista cada vez tiene menos apoyo.”  Es muy irónico que tenga que utilizar una expresión referida a Dios en esta situación, pero realmente, no le quedan demasiadas opciones.

Estoy intentando buscar una que pueda sustituir ese “gracias a Dios” y no es nada fácil. Esta expresión quiere más o menos decir que “qué bien que esto sea así, pero me gustaría agradecérselo a alguien o algo ajeno a mí”. Otra que se puede utilizar es “por suerte”, pero de nuevo, se hace referencia a algo en lo que no tenemos influencia. También está el «menos mal» (gracias Lidia), pero tiene esa connotación negativa referida a lo que no pudo ser.

En un episodio de South Park en el que Cartman viajaba a un futuro alternativo sin religión, todos utilizaban expresiones del tipo “¡por la ciencia!” o “¡gracias a la ciencia!”.

Yo, para mantener un poco la coherencia, trato de no decir «¡Dios!», ni «¡por Dios!», aunque sé que se trata de meras formas de hablar. Hace un año o así me forcé a decir «¡por Aiur!» (una frikada). Aunque no tenga nada que ver con los protoss, ahora ya me sale de forma natural.

¿A alguien se le ocurre una expresión que a mí se me escapa? Si sois ateos, ¿utilizáis expresiones referidas a Dios o dioses?

 

Más expresivo que una cebolla en llamas

Más limpio que una patena.

Más sordo que una tapia./Sordo como una tapia.

Más seco que la/una mojama.

Más malo que la quina.

Más agarrado que un chotis.

Más viejo que un palmar.

Cuando uno oye estas expresiones por primera vez se dice a sí mismo, muy bien sé que se refieren a algo o alguien muy limpio/sordo/seco/malo/agarrado/viejo porque lo dice la propia frase, pero… ¿qué narices es una patena, una tapia, una mojama, la quinaun chotis o un palmar?

Lo primero que hice al escucharlas cuando era pequeño  fue buscar estas palabras en el diccionario (o preguntárselas a la autoridad competente para mi en aquel entonces, mis padres).

Os pongo los enlaces al DRAE para que consultéis las acepciones los que todavía no sepáis su significado. Porque, os lo advierto, ¡no os gustaría toparos conmigo si sois de aquellas personas que utilizan expresiones sin conocer todos sus formantes!

Expresiones que odio III: Caja de bombones.

La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar. Hasta lo decía Forrest Gump.

¿Qué clase de comparación es esta? ¡Claro que sabes lo que te va a tocar! Si no, seguramente estén incumpliendo un montón de normas de etiquetado de productos alimenticios. Por eso, y solo por eso, odio esta expresión.

Expresiones que odio II: Velocidad y tocino.

La velocidad y el tocino se suelen poner como ejemplo de cosas que no tienen nada que ver, en expresiones como «Que tendrá que ver la velocidad con el tocino» o «No confundas la velocidad con el tocino».

Es una comparación muy poco acertada. Bien es cierto que dos palabras al azar las podemos relacionar, incluso de una forma enrevesada, en un número finito de pasos. Pero precisamente, el número de pasos entre la velocidad y el tocino es muy pequeño al primer razonamiento que a cualquiera se le viene a la cabeza:

Si comes tocino engordas.

Si estás gordo tienes menos velocidad.

Basta con dos míseros pasos. Por eso, odio esta expresión.

Ser el chivo expiatorio

No sé a vostros, pero a mí esta expresión, que se refiere a la persona a la que se le achacan las culpas de otros, siempre me había intrigado. Primero, no tenía ni pajolera idea de qué narices es un chivo. Y segundo me intrigaba qué podría ser tan sufridor, para que expiara las faltas de otros.

Pues bien, un chivo es la cría macho de la cabra, desde que no mama hasta que llega a la edad de procrear. (Así de preciso, ni un día más ni menos)

Y la expresión proviene de la antigua ceremonia judía en la que se elegían dos chivos, uno sacrificado como ofrenda a Yaveh y otro, al que se le imputaban todas las faltas y pecados cometidos por la comunidad,  que se entregaba al demonio Azazel y era inmolado entre los insultos de los asistentes.

Así que ya sabéis, si os culpan de algo decid que ha sido la cabra, lleva siglos funcionando.