La palabra que no se puede escribir

palabra que no se puede escribir

El bug del español: una palabra que no se puede escribir

Hace unos días le hice una consulta a la RAE, ¿cómo se escribe el imperativo de salirle? Su respuesta fue la siguiente:

En relación con su consulta, le remitimos la siguiente información:

La interpretación forzosa como dígrafo de la secuencia gráfica ll en español hace imposible representar por escrito la palabra resultante de añadir el pronombre átono le a la forma verbal sal (imperativo no voseante de segunda persona de singular del verbo salir), oralmente posible si, por ejemplo, ordenáramos a alguien salir al paso o al encuentro de otra persona aludida con el pronombre le: [sál.le al páso], [sál.le al enkuéntro].Puesto que los pronombres átonos pospuestos al verbo han de escribirse soldados a este, salle daría por escrito salle, cuya lectura sería forzosamente [sá.lle], y no [sal.le].

Hemos topado, por tanto, con el que quizá sea el único bug de la ortografía española. Una palabra que existe gramaticalmente y se puede pronunciar, y que sin embargo no se puede escribir. ¿En la siguiente ortografía de la RAE incluirán alguna solución para esto? ¿Quizá un guión?

Muchas gracias a Brais, quien detectó inicialmente el problema.

Nota: Lo escrito entre corchetes es la transcripción fonética que usa la RAE.

477 comentarios en “La palabra que no se puede escribir

  1. Desde que leí lo del bug hace mucho tiempo, me quedé como impresionada y no he podido dejar de pensar en ello. Hoy por fin estoy algo más tranquila.

    El motivo es que he descubierto que algunas normas de pronunciación pueden “interpretarse”, como en la palabra postromántico (que se lee post.romántico en lugar de pos.tromántico). Lo mismo ocurre con salle: yo escribo salle pero leo sal.le, igual que escribo subrayar y leo sub.rayar o escribo ciudadrealeño y no leo ciuda.drealeño: http://wp.me/p4xG6w-kY

    No sé si llego tarde y alguien ya ha previsto lo mismo que yo, pero no tengo acceso a todos los comentarios para poder leerlos.
    Un saludo,
    Marina

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