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¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Acabo de terminarme esta novela de Phillip K. Dick en la que está inspirada la película Blade Runner. Entre otras cuestiones, en el libro se trata el tema de la extinción de especies de seres vivos en un futuro de ficción tan alterado por los humanos como el que parece que nos depara en la realidad. La gente valora mucho más a los animales debido a que la mayoría están extintos o quedan unos pocos especímenes. De hecho, se pueden comprar imitaciones eléctricas muy realistas (de ahí el título). Tal es la situación, que el protagonista llega a pensar:

Podría volver a coger esa araña; nunca he encontrado un animal vivo. Debe ser una experiencia maravillosa inclinarse y ver una cosa viva que se escabulle. Quizás algún día me ocurra.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?,  Phillip K. Dick

El sueño de la mariposa

Una vez Chuang Tzu soñó que era una mariposa, una mariposa que volaba y revoloteaba contenta de su suerte. No sabía que era Chuang Tzu. De repente se despertó y era Chuang Tzu, sólido e inconfundible. Pero ya no podía saber si en verdad era Chuang Tzu que había soñado ser una mariposa o una mariposa que soñaba que era Chuang Tzu.

莊子 (Zhuangzi o Chuang Tzu), siglo IV a.C.

Muchas gracias a Max Bronte por enviarnos esta filosófica cita.

La identidad

En aquel momento comprendí el único sentido de la amistad tal como se practica hoy. La amistad le es indispensable al hombre para el buen funcionamiento de su memoria. Recordar el propio pasado, llevarlo siempre consigo, es tal vez la condición necesaria para conservar, como suele decirse, la integridad del propio yo. Para que el yo no se encoja, para que conserve su volumen, hay que regar los recuerdos como a las flores y, para regarlos, hay que mantener regularmente el contacto con los testigos del pasado, es decir, con los amigos. Son nuestro espejo, nuestra memoria; sólo se les exige que le saquen brillo de vez en cuando para poder mirarnos en él. (…) Lo que más deseé siempre, desde mi primera juventud, tal vez desde mi infancia, era otra cosa: la amistad como valor superior, por encima de todo lo demás. Me gustaba decir: entre la verdad y el amigo, elijo siempre al amigo. Lo decía para provocar, pero lo pensaba en serio. Sé que hoy esta consigna se ha vuelto arcaica. Podía valer para Aquiles, el amigo de Patroclo, para los mosqueteros de Alejandro Dumas, incluso para Sancho Panza, que era un verdadero amigo para su amo, pese a todos sus desacuerdos. Pero ya no lo es para nosotros. Mi pesimismo va tan lejos que estoy dispuesto hoy a preferir la verdad a la amistad.

La identidad, Milan Kundera.

Niebla

>> ¡Pobre amo mío!, ¡pobre amo mío! ¡Fue un hombre, sí, no fue más que un hombre, fue sólo un hombre! ¡Pero fue mi amo! ¡Y cuánto, sin él creerlo ni pensarlo, me debía…!, ¡cuánto! ¡Cuánto le enseñé con mis silencios, con mis lametones, mientras él me hablaba, me hablaba, me hablaba! «¿Me entenderás?», me decía. Y sí, yo le entendía, le entendía mientras él me hablaba hablándose y hablaba, hablaba, hablaba. Él al hablarme así hablándose hablaba al perro que había en él. Yo mantuve despierto su cinismo.

 

Niebla, Miguel de Unamuno

1984

Acabo de terminar la novela de George Orwell, 1984, en la que, entre otras cosas, introduce el concepto de la neolengua. La neolengua sería una versión simplificada de la lengua con el fin de dominar el pensamiento de sus hablantes, ya que elimina muchos conceptos y evita ambigüedades para que no se pueda leer entre líneas, entre otras cosas. Como ejemplo, esta cita:

– La destrucción de las palabras es algo de gran hermosura. Por supuesto, las principales víctimas son los verbos y los adjetivos, pero también hay centenares de nombres de los que puede uno prescindir. No se trata de sinónimos. También los antónimos. En realidad, ¿qué justificación tiene el empleo de una palabra solo porque sea lo contrario de otra? Toda palabra contiene en sí misma su contraria. Por ejemplo, tenemos «bueno». Si tienes una palabra como «bueno», ¿qué necesidad hay de la contraria, «malo»? «Nobueno» sirve exactamente igual, mejor todavía, porque es la palabra exactamente contraria a «bueno» y la otra no. Por otra parte, si quieres un reforzamiento de la palabra «bueno», ¿qué sentido tienen esas confusas e inútiles palabras «excelente, espléndido» y otras por el estilo? «Plusbueno» basta para decir lo que es mejor que lo simplemente bueno y «dobleplusbueno» sirve perfectamente para acentuar el grado de bondad. Es el superlativo perfecto. Ya sé que usamos esas formas, pero en la versión final de la neolengua se suprimirán las demás palabras que todavía se usan como equivalentes. Al final, todo lo relativo a la bondad podrá expresarse con seis palabras; en realidad una sola. ¿No te das cuenta de la belleza que hay en esto, Winston?

1984, George Orwell.

Un mundo feliz

-Claro que lo es. La felicidad real siempre aparece escuálida por comparación con las compensaciones que ofrece la desdicha. Y, naturalmente, la estabilidad no es, ni con mucho, tan espectacular como la inestabilidad. Estar satisfecho de todo no posee el encanto que supone mantener una lucha justa contra la infelicidad, ni el pintoresquismo del combate contra la tentación o contra una pasión fatal o una duda. La felicidad nunca tiene grandeza.

Un mundo feliz, Aldous Huxley.

Firmin

Ilustración de Fernando Krahn.
 


Pero, ¿qué oigo ahora? ¿Silencio, embarazoso silencio? Se ha colocado usted la mano en la barbilla y piensa: «Bueno, pues eso lo explica todo. Este personaje se ha pasado toda su inútil existencia tratando de encontrar la decimotercera teta.» Y ¿qué puedo decir? ¿He de envilecerme hasta el extremo de admitirlo? ¿O debo lanzar un grito de protesta? «¿Eso es todo? ¿Eso de veras es todo

Sam Savage, Firmin

Gracias a Camila por recomendarme esta fantástica novela.