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¿Existe una palabra para eso? Gulusmear

Hoy revisando el diccionario ante una dudosa palabra (guloso) en una partida de Scrabble, mi prima encontró «gulusmear», que es lo mismo que «golosinear», vocablo que no me imaginaba que pudiese existir. Estos términos significan andar buscando o comiendo golosinas. Y lo más curioso es que «gulusmear» procede de lo que uno se imagina nada más oírla, no hay ningún entresijo etimológico, viene directamente de «gula» y «husmear».

Fromlostiano

fromlostiano

Un humor que se usa mucho hoy en día consiste en hablar fromlostiano. Sí sí, yo también me sorprendí de que tuviese su propia entrada en Wikipedia. Desde Gomaespuma hasta el «humor» televisivo postcomida hacen uso de él. Se basa en el hecho irreal de que toda la comunidad hispanohablante sabe inglés. Basta con traducir literalmente una frase, mejor un refrán o expresión, del inglés al español.

Por ejemplo, «cágate lorito» en fromlostiano sería «shit on yourself little parrot». El nombre procede de una de las expresiones más usadas en esa lengua que es «de perdidos al río», que sería «from lost to the river».

Se abusa bastante de este recurso y a mí me suele cansar, pero hay algunas que me han hecho gracia, aquí van, sin traducir:

1. It’s not turkey mucus!
2. Send eggs!
3.  Throw a gray hair to the air.
4. In the year of Maricastaña.
5. To fuck de female pig.

¡Os animo a colgar las vuestras!

Makgufis 22

makgufis

Si te llaman «El Sin Patas», ¿A-PODO?

Échales un ojo a los makgufis que hemos publicado hasta ahora.

Lo que son las cosas

En lo que es este artículo se verá que soy muy culto. Porque lo que es yo lo estoy demostrando. ¿Cómo? Pues se ve por lo que es una muletilla que estoy utilizando mucho y que sin duda aporta lo que es estilo y profundidad a mi mensaje.

Ahora en serio, últimamente se dice mucho este «lo que es» que sobra y ni siquiera da un matiz. Algunas muletillas, como el «¿sabes?» tienen la intención de comprobar si el oyente te está entendiendo, aunque no requieran respuesta. El «lo que es» no vale ni para eso. En una clase en la que el docente dice «En lo que es el corazón…» o «En lo que son las arterias…» a un ritmo de 2 veces por minuto cuesta mucho atender. Se suele decir con un toque de superioridad y pedantería.

Estamos en crisis, ahorremos también en palabras, no más «lo que es».

Año luz

Es necesario que haya rigor científico en los artículos periodísticos y de divulgación. Es inaceptable que alguien escriba gramos como “grs.” o “gr.” o cualquier otro tipo de aberración similar. Sin embargo, existe un error que se repite muy a menudo, que no considero tan grave por lo que explicaré a continuación.

Se trata de las expresiones referidas a años luz como medida de tiempo. A un nivel básico, se trata de una medida de distancia, que recorrería la luz durante un año. En muchos artículos periodísticos se puede leer que alguien tardaría 10 años luz en llegar a donde sea. Es erróneo, pues a nadie se le ocurriría decir que ha tardado 10 kilómetros en llegar. Pero más que una falta de rigor o desinformación,  creo que forma parte de la economía de las palabras.

Por ejemplo, cuando alguien dice cuánto se tarda en ir desde Ourense hasta Madrid, habla de una media de 5 horas. ¿Se tarda 5 horas? ¿5 horas en qué? Depende de si vas en avión, en tren, en coche. De ahí se sobreentiende que es en coche. O cuando le dices a un colega que tardas 15 minutos en llegar a una plaza. Son 15 minutos andando, y calculas a partir de una velocidad media de caminar. Es decir, cuando alguien dice “5 horas en coche” en realidad está diciendo “5 horas a la velocidad media de un coche” o lo que es lo mismo “5 horas a 120 km/h (que ahora serán 110)”.

¿No podría ser, quizá, que cuando alguien, por ejemplo, un periodista, escribe que se tardan 3 años luz, en realidad se esté ahorrando la parte sabida por todos de “a la velocidad de la”?

Makgufis 20

makgufis

Si estoy mareado de tanto buscarme sin conseguirlo, ¿NO ME ENCUENTRO MUY BIEN?

Échales un ojo a los makgufis que hemos publicado hasta ahora.

Tonto del bote

Según el tópico: «todas las rubias son tontas». No se ofendan, rubias, es sólo un tópico, y como tal, es superficial. Si todas las rubias son tontas, hay algunas rubias de bote y está el tonto del bote, ¡todo tiene que estar relacionado! Al menos así pensaba de pequeño.

Acabé dándome cuenta de que a las rubias de bote se les llama así porque no son rubias naturales sino que su rubio procede de un producto que suele venir en un bote. Vale, ya sé que esto es obvio para todo el mundo. Para mí fue todo un descubrimiento.

Pero entonces, ¿los tontos del bote? ¿no están relacionados con las rubias? ¿hay tontos que tienen relaciones con rubias?

Según Dionisio Chaulié, en su libro Cosas de Madrid, que se puede consultar en la Biblioteca Digital de la Comunidad de Madrid, hablando de mendigos:

“En Madrid los había tradicionales. Entre otros, un desgraciado imbécil a quien se le conocía con el nombre de Tonto del bote, porque recogía la limosna en un bote de suela que agitaba en la mano, sentado en una silla a la puerta de San Antonio del Prado. Aún me parece verle en sus últimos años, inmóvil, con su sombrero de alas anchas, su ropón o túnica parda, limpio, y lanzando a intervalos una especie de sonido gutural para llamar la atención de los transeúntes.”

Parece ser que de ahí procede la expresión. Dicen que en una corrida uno de los toros se escapó y se encontró de frente con el Tonto del bote. Éste no supo cómo reaccionar, pero el animal, tras olfatearlo, no hizo nada y se fue. Al parecer le llaman tonto por no haber reaccionado ante tal situación. Como siempre, nunca se sabe dónde acaba lo real y empieza el mito, pero no creo que todos sepamos bien cómo actuar frente a semejante bestia.