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Refranero 2.0 (I)

Los refranes son esos pequeños fragmentos de sabiduría humana acumulada y transformada en una pequeña frase con mucha sonoridad. A pesar de su intemporalidad, a las nuevas generaciones quizá le suenen arcaicas algunas palabras que aparecen en ellos. Así pues, es labor de todos darle un toque más actual a los refranes con el Refranero 2.0.

Así va a funcionar: plantearemos regularmente situaciones que la vida moderna nos brinda a diario y trataremos de sacar entre todos uno o varios refranes sobre cualquier parte del texto. Se pueden copiar fórmulas de refranes tradicionales o ser totalmente originales tanto en forma como en fondo.

Por favor, no se lo tomen en serio. Esto no es más que un ejercicio de creatividad y entretenimiento.

Este es el caso:

Pablo se levanta como cada mañana y lo primero que hace no son sus necesidades. Bueno, en cierto modo sí, pero unas necesidades más modernas: revisa todas sus páginas favoritas ávido de novedades. Una vez ha llegado a la última, decide volver a empezar, no vaya a ser que ya hayan actualizado la primera. Así pierde gran parte de la mañana y cuando se da cuenta, ya es tarde para desayunar y su vejiga está a punto de estallar.

Para romper el hielo, pondré un ejemplo:

Más vale desayuno y meada, que la mañana en internet desperdiciada.

¡A ver que más se nos ocurre!

Haz clic aquí para leer el siguiente artículo del Refranero 2.0

¿Cuántas veces más?

En el siguiente número de teléfono, ¿cuántas veces más hay unos que ceros?

OOO 111 111 111

Si tu respuesta ha sido tres, es incorrecta. La respuesta correcta es dos. Cuenta bien. ¿Cuántos ceros hay? Tres, ¿verdad? ¿Y cuántos unos? Nueve. ¿Entonces? ¿Nueve es tres veces más que tres? ¿O quizá nueve es tres veces tres, pero tan solo dos veces más que tres?

Me he dado cuenta hace poco de que esta expresión «tantas veces más» se utiliza incorrectamente. Quizá la llevo utilizando mal toda mi vida, pero ahora me empieza a rechinar. ¿Tendrá que ver con esta sociedad que le profesa tanta aversión a las matemáticas y a las ciencias?

El truco está en ese «más». Más significa más. Se ve claro cuando se reduce a lo absurdo la pregunta. En el número 10, ¿cuántas veces hay más unos que ceros? La respuesta obvia es que hay cero veces más unos que ceros. Entonces, en este número: «110» no puede haber dos veces más unos que ceros, sin pasar por el estado de «una vez más» unos que ceros.

He encontrado varios artículos gracias al Corpus de Molino de Ideas en el que se pueden leer varios ejemplos de lo que digo. Aquí se dice «los mayores de 65 años son dos veces más rotundos en oponerse al enlace -un 39%- que los jóvenes de hasta 24 años, un 20%.» Las cursivas son mías. Teniendo en cuenta que es una aproximación, consideran que 40% es dos veces más que 20%. Y en este otro «La obesidad extrema es dos veces más alta entre las mujeres (7%) que entre los hombres (3%).» Más de lo mismo.

Aunque nos entendamos, esta confusión puede llegar a tener consecuencias catastróficas, sobre todo si alguien la aprovecha en su favor. Te apuesto dos veces más de lo que me apuestas tú, y al final le acabas dando solo el doble. O cuando en las noticias digan que cierto producto cuesta diez veces más que el año anterior, en realidad se referirán a que cuesta nueve veces más, lo cual, es un verdadero alivio.

¿Cuántas veces más vamos a seguir diciéndolo inadecuadamente?

Faltando a clase

Proviniendo de un pequeño pueblo (pese lo que le pese a sus habitantes, que insisten en que es una ciudad) de la comarca del Salnés en Galicia (y ya no digo más, que para eso utilizo seudónimo), desde pequeño hasta que llegué a la universidad siempre que faltaba a clase (que no se entere mi madre) tenía claro lo que estaba haciendo: fanar.

Pero cuando llegué a la universidad, y me encontré a gente procedente de otras partes de Galicia, descubrí todo un mundo de posibilidades, en cada sitio llaman de forma diferente a esta innoble acción de no ejercer el derecho a la educación (o, según como se vea, de ahorrarse el soporífero sermón del poco didáctico profesor de turno). Para unos era latar, para otros colgar y para otros copar, según la región de la que vinieses.  Probablemente provengan del gallego hablado en estas zonas, pero nunca encontré un verbo en castellano que me satisficiese tanto como estos.

Lo de hacer pellas, hacer novillos siempre me pareció de la época de mi abuela, aunque quizá se siga usando en otras partes. Además, ¿por qué usar varias palabras en vez de tener sólo un verbo que indique por si solo fumarse las clases?

Investigando por interné (como a mi me gusta decir) leí otras versiones, como hacer campana (en Cataluña), hacer pira o piras (en Asturias y País Vasco), hacer fuchina (en Valencia), etc. pero ninguna me convence totalmente, salvo quizá la versión modernizada para fans de Prison Break: hacer la de Michael Scofield.

¿Y vosotros cómo decís saltarse las clases? Para criticar a otros que lo hacían, claro. Todos sabemos que los lectores de nuestro blog son muy responsables y jamás hicieron tal cosa.

Rimas infantiles

Cuando éramos pequeños, todos hemos jugado a algún juego que requería dividirse en equipos. También estaban estos en los que un pobre infeliz tenía que hacer el trabajo sucio mientras los demás jugaban juntos, como por ejemplo, en el escondite. Para decidir en estas cuestiones tan importantes, recurríamos al azar un poco manipulable: el de las rimas infantiles. Son muy interesantes por el lenguaje que utilizan. Esta es una de ellas, tal y como yo la recuerdo:

Pito pito, gorgo-rito,
¿dónde vas tú-tan bonito?

A-la era verda-dera,
chim-pón fu-e-ra
sa-les y que-das.

(Separo con guiones los golpes de voz más comunes).

Bastaba con reunirse en círculo. Alguien del grupo iniciaba la rima. En cada sílaba, cada pocas sílabas o cada palabra, se señalaba a un compañero distinto, por orden, hasta que se acabase la rima. Aquel en el que acabase era elegido. He hablado de azar manipulable precisamente porque según te convenía y si eras bueno calculando, podías decidir si utilizabas una sílaba o cualquier cantidad por golpe de voz, de tal manera que podías hacer los equipos como te gustase o no tener que pandar nunca. Incluso podías recurrir a usar distintas rimas cuyos resultados conocieses. Por ejemplo, si queríamos contar 7, nosotros utilizábamos esta:

Una manzana podrida
un, dos, tres,
salida.

En este caso, cada palabra era un golpe de voz.

Como se transmiten de manera oral, estas rimas varían mucho de unos lugares a otros y de unas generaciones a otras. Así que quizá no os sintáis identificados con las que expongo aquí, pero puede que sí con ligeras modificaciones. Esta transmisión oral también puede ser la responsable del poco sentido que tienen algunas, en las que creo se ha sustituido el sentido o bien por rimar o bien porque las palabras originales eran difíciles de pronunciar por los niños. Por ejemplo:

Un ga-to cayó a-un pozo,
las tri-pas le-hicie-ron gua,
arre moto, piti poto
arre moto, piti pa,
sal-va-di-to,
tú, es-tás.

¿Arre moto, piti, poto? ¿Arre moto, piti, pa? Bueno sí, las motos existen, y la palabra arre también, y piti, y poto, pero, ¿qué hacen ahí juntas? Quizá solo añadir sonoridad y facilitar la rima y la memorización.

También teníamos esta:

Una mosca puñe-tera,
se cagó-en la-carre-tera,
y vinieron los bomberos,
se tiraron cuatro pedos,
un, dos, tres, cuatro.

¿Una mosca cagándose en la carretera? ¿Quién fue el listo que llamó a los bomberos y para qué? ¿Por qué siempre me imaginé que eran cuatro bomberos? Tan solo dice que fueron cuatro pedos, podían habérselos echado entre tres bomberos.

Si jugabas a polis y cacos, la rima era alternante y posiblemente universal:

Sandía, sandía
tú serás
un-gran policía.

Melón, melón,
tú serás,
un- gran ladrón.

Siempre estaba el típico graciosillo que se creía original (mea culpa), que decía:

Policía, policía,
tú serás
una gran sandía.

Y luego rompía a reír.

Este otro me lo enseñó un amigo (gracias Wladi), pero jamás lo he oído en ningún otro sitio:

En-el río Titi-caca,
una vieja se-hizo caca,
como no tenía pape-lito,
se limpió con-el dedito,
y-le supo a pastelito.

Muy escatológico él, hará las delicias de los más marranos.

También estaban aquellos en los que la rima tenía dos partes y al final de la primera alguien decía un número que era el que determinaba al final quién iba a ser seleccionado, había que tener agilidad de cálculo. La nuestra era:

Una bolita de-algo-dón,
patín, patón.
¿Sabe usted
donde cayó
esa bolita de-algo-dón,
patín, patón?
(Se dice un lugar y se cuenta.)

Y ya un poco mayor aprendí una variante del pito pito gorgorito, que me dejó anonadado, porque para mí era algo inamovible:

Pinto pinto, gorgo-rito
saca las-cabras del-veinti-cinco.
¿En-qué lugar?
En-Portu-gal.
¿En-qué calleja?
La-Mora-leja.
Saca la-mano
que-viene la-vieja.

¿Pinto? ¿Y esa -n- de dónde salió? Qué ofendido me sentí. Además esa vieja da miedo, ¿por qué tienes que sacar la mano? ¿Qué te hará si no la sacas? ¿Te la corta?

Lo que no sé es cómo hacíamos para decidir qué rima utilizar. ¿Lo echaríamos a suertes? Y en ese caso, ¿con otra rima? ¿Y qué rima elegía a la rima que elegía a la rima…?

Estas son todas las que conseguí recordar de mi infancia. Me gustaría mucho saber cuáles son las vuestras, queridos lectores. ¿Cómo sorteabais de pequeños? ¿Eran variantes de estas? ¿O alguna completamente diferente?

Os animo a que compartáis vuestros recuerdos, hacedlo por mí y por todos mis compañeros.

Expresivos felinos

Son bastante independientes y algo rabudos. Algunos viven en los hogares, cerca de las chimeneas, y otros son callejeros. Pero sobre todo, se caracterizan por invadir internet en poses de lo más adorables. Hablo, sin duda alguna, de los gatos, o, como decimos en Galicia, micos o, cuando son pequeños, miquiños.

Pero no solo invaden internet, sino que también invaden muchas de nuestras expresiones y frases hechas más habituales.

En este blog no hay gato encerrado, así que no le busquéis tres pies al gato. Ayer oí en la radio la explicación de estas dos expresiones, que fue lo que me movió a escribir este artículo. La primera, que se utiliza cuando se sospecha que algo se oculta, no tiene nada que ver con los felinos. En esta ocasión, gato se utiliza con otra acepción, que es la de «bolso o talego donde se guardaba el dinero». Así, la gente solía ocultar sus gatos pues contenían sus riquezas. En cuanto a la segunda expresión, creo que todo el mundo se ha preguntado alguna vez por qué es como es. Se le buscan tres pies al gato cuando se trata de buscar explicaciones enrevesadas o poco claras sobre un asunto, cuando se intenta justificar lo que no tiene justificación. Significando eso, ¿por qué se habla de los tres pies del gato? Dejando al margen que los gatos tienen patas y no pies, está claro que tres pies se les pueden encontrar fácilmente en la mayoría de los casos. En la radio decían, lo que me parecía bastante probable, que la expresión en su origen fue «No le busques el TRASPIÉS al gato». Claro, con lo ágiles que son, rara vez van a tropezar, así que buscarle un traspiés a un gato es sumamente complicado. Si bien es una explicación muy bonita y coherente, según las fuentes que he consultado, en realidad la expresión al principio era «No le busques cinco pies al gato» porque alguien quiso probar que la cola del gato era pie, como un extremo de embustes.

Se dice que alguien se lleva el gato al agua cuando gana una competición o supera un obstáculo difícil. Podría pensarse que está claro de dónde viene, meter a un gato en el agua es una ardua tarea, pero tampoco es tan meridiano el origen de esta expresión. Sebastián de Covarrubias, en su obra Tesoro de la Lengua Castellana, propone el siguiente: “Antiguamente debieron de usar cierto juego en la ribera del río con un gato, y ganaba el que le metía dentro de él; pero como se defiende con uñas y dientes, era dificultoso y peligroso”. Sin embargo, para Rodrigo Caro, el dicho procede de otro juego. Éste consistía en fijar verticalmente en el suelo un madero horadado en su extremo superior. Por el agujero se introducía una soga, se ataban los extremos de ésta a los contendientes, vueltas las espaldas, y ganaba el que hacía subir al otro a lo alto del madero. “Otras veces lo hacen sin echar la soga por la viga, sino en el suelo, cerca de un charco o lodo; y porque el que más puede lleva al otro, yendo a gatas, para echarlo al agua, le llaman llevar el gato al agua”, señala Caro.

Ya sabéis, que no os den gato por liebre y espero que no sean cuatro gatos los que comenten en este artículo.

Lo que son las cosas

En lo que es este artículo se verá que soy muy culto. Porque lo que es yo lo estoy demostrando. ¿Cómo? Pues se ve por lo que es una muletilla que estoy utilizando mucho y que sin duda aporta lo que es estilo y profundidad a mi mensaje.

Ahora en serio, últimamente se dice mucho este «lo que es» que sobra y ni siquiera da un matiz. Algunas muletillas, como el «¿sabes?» tienen la intención de comprobar si el oyente te está entendiendo, aunque no requieran respuesta. El «lo que es» no vale ni para eso. En una clase en la que el docente dice «En lo que es el corazón…» o «En lo que son las arterias…» a un ritmo de 2 veces por minuto cuesta mucho atender. Se suele decir con un toque de superioridad y pedantería.

Estamos en crisis, ahorremos también en palabras, no más «lo que es».

Me suena a chino

Cuando no entendemos ni papa de lo que nos están contando o de lo que estamos leyendo decimos que nos suena a chino por analogía con lo rara y lejana que esta lengua es para nosotros. Pero no en todas las culturas es el mandarín la lengua más difícil. Aquí os dejo algunos ejemplos de las variantes esta expresión según el idioma en el que se diga:

Para algunos suena a griego: En inglés (That’s greek to me), en latín (Graecum est; non legitur) , en  noruego (Det er helt gresk for meg), o en portugués (Isto é grego para mim).

Para  los italianos suena a árabe: Questo per me è arabo.

Para los turcos suena a francés: Konuya Fransız kaldım

Para  muchos, como a nosotros nos suena a chino: en francés (c’est du chinois), en portugués (Isto é chinês para mim), en catalán (Això està en xinès), polaco (To dla mnie chińszczyzn), entre otros.

A los holandeses les les suena a chino o a rusoDat is Chinees/Russisch voor mij.

A los rumanos les suena a turco (Eşti Turc?), a los daneses les suena a Volapük, una lengua artificial (Det rene volapyk), etc.

Pero lo que todos os estaréis preguntando es: ¿habrá alguna cultura que piense que el español es una lengua tan complicada como para meterla en esta expresión? Pues la respuesta es sí, y no son pocas:

Para los alemanes (Das kommt mir spanisch vor), los croatas (To su za mene španska sela), los checos (To je pro mě španělská vesnice), los islandeses (Mér kemur þetta spánskt fyrir sjónir), los macedonios (За мене тоа е шпанско село), los serbios (То су за мене шпанска села) y los eslovacos (To je pre mňa španielska dedina).

Como podéis observar, salvo Islandia, los otros países donde piensan que el español es muy difícil están todos situados en una misma región de Europa, lo que nos lleva a la siguiente pregunta:

¿Cuáles son los motivos históricos y culturales de contacto interlingüístico que dieron lugar a cada una de las variantes de la expresión?

Pero esto os lo dejo de ejercicio para casa.

Si queréis saber más sobre el tema, podéis consultarlo en wikipedia: http://en.wikipedia.org/wiki/Greek_to_me