Makgufis 34

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Si neptuno rasca su arma contra una pizarra para hacer un ruido chirriante, ¿ES-TRIDENTE?

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Breve historia de los Makgufis

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Cuenta la leyenda que, hace tantos años como cinco o seis, en un programa de radio de cuyo nombre no quiero acordarme (No somos nadie) , el presentador Pablo Motos inventó un tipo muy particular de humor absurdo, los Mak Gufis. Estos constructos formados por una situación absurda más pregunta «ingeniosa» entre comillas, salvo por la estructura no tenían mucho parecido a lo que nuestros lectores están acostumbrados, más bien eras cosas del estilo de:

Si le quitas la dentadura a un jubilado y te peinas con ella, ¿es un cepillo de dientes?

Si el rey se queda calvo… ¿se le ve la coronilla?

Tras escuchar estos, Victor Grande, el cómico, informático, friki, tecnosexual, fanboy, serieadicto, blogger, gallego y hermano de pgrande, pero no precisamente en ese orden,  empezó a desarrollar sus propios Makgufis, dándoles su nombre actual (salvo olvidos tipográficos eventuales) y añadiéndole una pizca de su estilo personal, proveyéndolos ya de una ingeniosidad más elevada y dejándonos algunos ejemplos como los siguientes:

Si invierto en bolsa… ¿ASLOB NE??

Si me fijo mucho en la seda dental…¿ESTOY PENDIENTE DE UN HILO?

Si me confunden con el miembro viril de un sobrio…¿ME TOMAN POR EL PITO DEL SERENO??

Quiso la ventura que pgrande y eosar, dos proyectos de científicos, acabaran viviendo juntos. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que tenían una pasión común por las lenguas, la lingüística y, sobre todo, por el humor lingüístico. Así es como juntos, empezaron a hacer su propia versión de los Makgufis (Makgufis 3.0 si lo preferís, en fin, los que vosotros bien conocéis, odiáis o amáis), buscando la perfección en el doble sentido absoluto, que no por ello haciéndolos necesariamente más graciosos.

Algún tiempo más tarde, los dos decidieron dar a conocer su pasión y crear un blog llamado Un Arácnido Una Camiseta. seguramente os preguntaréis el porqué de este nombre, pero eso ya es otra historia…

Latinos y Germanos II: aprendiendo lenguas germánicas

Como decía mi profesora de alemán: » es más probable que cualquier español sin estudios entienda a un médico alemán que que un alemán le entienda». Si bien esto es una exageración, refleja un hecho importante, en alemán y también en inglés, las palabras de un registro más culto tienden a ser de origen latino.

Esto es ventajoso para nosotros, los hispanohablantes, ya que, aunque nuestro dominio del inglés no sea muy alto, es fácil que entendamos artículos académicos, clases universitarias o conversaciones con gente de alto nivel lingüístico. Desgraciadamente, sin embargo, en la mayoría de ámbitos usar estas palabras puede llevar a que no nos entiendan o a que piensen que no sabemos bien el idioma (aunque sean correctas y de un registro más elevado).

Esto puede ocurrir cuando, por ejemplo, en una conversación coloquial decides usar el verbo de origen latino en inglés en vez de el phrasal verb correspondiente, simplemente porque a nosotros nos resulta más natural usar una palabra que también existe en nuestra lengua materna.

La gota que colmó el vaso de mi paciencia y me llevó a escribir esto ocurrió el otro día, cuando una amigo dice «It’s very cold» (hace mucho frío), a lo que yo le respondo «Yes, it’s gelid!». Porque para mi gélido es una palabra normal, pero para el inglés medio es una palabra tan poco frecuente que ni la conocen, y si no utilizas chilly pensarán que no sabes el idioma. Y lo que no saben es que ambas, tienen el mismo origen etimológico protoindoeuropeo.

En fin… ¡Qué paradojas!

Makgufis 33

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Si ella se convierte en la mujer del quesero, ¿QUE-SERÁ?

Gracias a Lucía (Kassiopea).

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Enfermos de las palabras

Porque muchos sufrimos de este trastorno cognitivo:

Podría traducirse como:

Donde tú ves palabras, yo veo lugares de recreo.

Desde Wordboner.com.

Makgufis 32

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Si le hizo tomar asiento antes de darlo a conocer, ¿lo PRE-SENTÓ?

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Rimas infantiles

Cuando éramos pequeños, todos hemos jugado a algún juego que requería dividirse en equipos. También estaban estos en los que un pobre infeliz tenía que hacer el trabajo sucio mientras los demás jugaban juntos, como por ejemplo, en el escondite. Para decidir en estas cuestiones tan importantes, recurríamos al azar un poco manipulable: el de las rimas infantiles. Son muy interesantes por el lenguaje que utilizan. Esta es una de ellas, tal y como yo la recuerdo:

Pito pito, gorgo-rito,
¿dónde vas tú-tan bonito?

A-la era verda-dera,
chim-pón fu-e-ra
sa-les y que-das.

(Separo con guiones los golpes de voz más comunes).

Bastaba con reunirse en círculo. Alguien del grupo iniciaba la rima. En cada sílaba, cada pocas sílabas o cada palabra, se señalaba a un compañero distinto, por orden, hasta que se acabase la rima. Aquel en el que acabase era elegido. He hablado de azar manipulable precisamente porque según te convenía y si eras bueno calculando, podías decidir si utilizabas una sílaba o cualquier cantidad por golpe de voz, de tal manera que podías hacer los equipos como te gustase o no tener que pandar nunca. Incluso podías recurrir a usar distintas rimas cuyos resultados conocieses. Por ejemplo, si queríamos contar 7, nosotros utilizábamos esta:

Una manzana podrida
un, dos, tres,
salida.

En este caso, cada palabra era un golpe de voz.

Como se transmiten de manera oral, estas rimas varían mucho de unos lugares a otros y de unas generaciones a otras. Así que quizá no os sintáis identificados con las que expongo aquí, pero puede que sí con ligeras modificaciones. Esta transmisión oral también puede ser la responsable del poco sentido que tienen algunas, en las que creo se ha sustituido el sentido o bien por rimar o bien porque las palabras originales eran difíciles de pronunciar por los niños. Por ejemplo:

Un ga-to cayó a-un pozo,
las tri-pas le-hicie-ron gua,
arre moto, piti poto
arre moto, piti pa,
sal-va-di-to,
tú, es-tás.

¿Arre moto, piti, poto? ¿Arre moto, piti, pa? Bueno sí, las motos existen, y la palabra arre también, y piti, y poto, pero, ¿qué hacen ahí juntas? Quizá solo añadir sonoridad y facilitar la rima y la memorización.

También teníamos esta:

Una mosca puñe-tera,
se cagó-en la-carre-tera,
y vinieron los bomberos,
se tiraron cuatro pedos,
un, dos, tres, cuatro.

¿Una mosca cagándose en la carretera? ¿Quién fue el listo que llamó a los bomberos y para qué? ¿Por qué siempre me imaginé que eran cuatro bomberos? Tan solo dice que fueron cuatro pedos, podían habérselos echado entre tres bomberos.

Si jugabas a polis y cacos, la rima era alternante y posiblemente universal:

Sandía, sandía
tú serás
un-gran policía.

Melón, melón,
tú serás,
un- gran ladrón.

Siempre estaba el típico graciosillo que se creía original (mea culpa), que decía:

Policía, policía,
tú serás
una gran sandía.

Y luego rompía a reír.

Este otro me lo enseñó un amigo (gracias Wladi), pero jamás lo he oído en ningún otro sitio:

En-el río Titi-caca,
una vieja se-hizo caca,
como no tenía pape-lito,
se limpió con-el dedito,
y-le supo a pastelito.

Muy escatológico él, hará las delicias de los más marranos.

También estaban aquellos en los que la rima tenía dos partes y al final de la primera alguien decía un número que era el que determinaba al final quién iba a ser seleccionado, había que tener agilidad de cálculo. La nuestra era:

Una bolita de-algo-dón,
patín, patón.
¿Sabe usted
donde cayó
esa bolita de-algo-dón,
patín, patón?
(Se dice un lugar y se cuenta.)

Y ya un poco mayor aprendí una variante del pito pito gorgorito, que me dejó anonadado, porque para mí era algo inamovible:

Pinto pinto, gorgo-rito
saca las-cabras del-veinti-cinco.
¿En-qué lugar?
En-Portu-gal.
¿En-qué calleja?
La-Mora-leja.
Saca la-mano
que-viene la-vieja.

¿Pinto? ¿Y esa -n- de dónde salió? Qué ofendido me sentí. Además esa vieja da miedo, ¿por qué tienes que sacar la mano? ¿Qué te hará si no la sacas? ¿Te la corta?

Lo que no sé es cómo hacíamos para decidir qué rima utilizar. ¿Lo echaríamos a suertes? Y en ese caso, ¿con otra rima? ¿Y qué rima elegía a la rima que elegía a la rima…?

Estas son todas las que conseguí recordar de mi infancia. Me gustaría mucho saber cuáles son las vuestras, queridos lectores. ¿Cómo sorteabais de pequeños? ¿Eran variantes de estas? ¿O alguna completamente diferente?

Os animo a que compartáis vuestros recuerdos, hacedlo por mí y por todos mis compañeros.