Desmitificando

Hace poco, entramos en la sala de cine y tan solo estábamos nosotros. Lo comentamos, y alguien dijo:

– Seguro que aparece el MÍTICO tío que va sólo al cine.

Y respondió Juan:

– ¿Tan mítico como Hércules?

Ahí comenzó todo.

Admito que he utilizado la expresión “mítico” desde que se instauró en la juventud, hará unos tres años, que yo recuerde. Lo estoy intentando dejar. Es difícil. Se utiliza coloquialmente para referirse a cosas y personas que todo el mundo conoce por pertenecer a algún tipo de conciencia colectiva o experiencias compartidas. Por ejemplo:

– La mítica madre que se queja de que no comes.
– El mítico profesor que va de gracioso pero luego en el examen te suspende.
– La mítica partida de trivial familiar.

Lo acepté bastante bien y lo empecé a utilizar. No me había parado a pensar en su significado. Pero inconscientemente lo había interpretado como algo que es tan habitual y conocido por todos, que se vuelve un mito. Desde luego, se utilizaría para dar a entender una exageración. Por eso me convencía. ¿Pero no es acaso el mito algo ficticio? Según la RAE, mito es:

1. m. Ave paseriforme de la familia de los Páridos, con plumaje blanco, negro y rosado y larga cola blanca y negra. Es común en España y vive en los bosques, donde construye nidos cerrados de forma inconfundible.

Vale, ahora en serio:

2. m. Historia ficticia o personaje literario o artístico que condensa alguna realidad humana de significación universal.
3. m. Persona o cosa rodeada de extraordinaria estima.
4. m. Persona o cosa a las que se atribuyen cualidades o excelencias que no tienen, o bien una realidad de la que carecen.

Ajá. La segunda definición se parece bastante al significado con el que creo se suele utilizar en los ejemplos dados anteriormente. Esa madre condensa la realidad universal de las madres que alimentan a sus hijos para que sean los más orondos del vecindario. Aunque no es ningún personaje literario ni artístico. Todos conocemos ese tipo de madres. Pero, ¿son míticas? o quizá… ¿típicas? Son típicas pues todo el mundo las conoce. ¿Se han vuelto tan típicas que han constituido un mito? ¿Se puede volver un mito algo típico? ¿Era Hércules típico? ¿Era la Atlántida típica?

En el diccionario María Moliner:

2 Representación deformada o idealizada de alguien o algo que se forja en la conciencia colectiva: “El mito de la Atlántida. El mito de Eva Perón”.

Esa forma idealizada de profesor graciosillo que se forma en la conciencia colectiva de todos los alumnos.

No sé por qué decantarme. Al principio lo acepté, me parecía muy acertado siempre y cuando se utilizase como una hipérbole. Luego, dos personas (Camila y Barnikel) desde medios distintos y sin ponerse de acuerdo, cuestionaron que estuviese bien utilizado. Quizá la gente lo sustituía por “típico” sin saber el porqué. Suenan parecido. Ahora de nuevo, al leer esas definiciones, vuelvo a aceptarlo pues se asemeja bastante a lo que pensaba en un principio. Pero la gente no parece ser consciente de ello, y lo utiliza porque sí.

7 comentarios en “Desmitificando

  1. Yo sin embargo, me resistí durante mucho tiempo a decirlo pero ya se ha incorporado involutariamente a mi vocabulario habitual. Aun así, no me gusta soy consciente de que en la mayoría de los casos hago una sustitución de típico por mítico sin darle un valor hiperbólico.

    Espero que sea tan solo una moda, sino no quedará más remedio que esa nueva acepción sea aceptada por la RAE.

  2. Bien, he pasado a la historia mítica de los blogs (porque todos sabemos que tenéis millones de visitas y todo lo que decís aquí pasa al subconsciente colectivo de la humanidad) como el típico tío que hace chistes malos.

  3. Yo siempre me he resistido a cambiar mi típico típico por mi en cualquier caso inusual mítico.
    Y en efecto, yo creo que… sencillamente suenan parecido y… y… quién sabe.

  4. Pues a mí me da igual. Lo que suelo intentar evitar es el conservadurismo en cuanto a la lengua. No me importa, sinceramente, la opinión de los académicos sobre la legitimidad de una palabra, lo que realmente me interesa es que se me entienda cuando me expreso, sea acorde con la norma o no. Creo que si todos siguiesemos lo dicho por la RAE a pies juntillas, hablar perdería todo el encanto como faceta humana y se volvería algo robótico. Valle Inclán inventó cientos de palabras por su cuenta y sigue siendo un placer leerlo, al menos para mí.

    La lengua es de los hablantes que siguen la norma de que lo importante es entenderse.

    1. Desde luego, lo que se habla manda. La RAE se ha de ajustar a lo que la gente utiliza y no al revés. Pero tampoco es factible una modificación irreflexiva y continua del lenguaje, independientemente de que se te entienda o no.

      El más claro ejemplo está en el léxico técnico. Como cada uno le llame a una enfermedad, por ejemplo, de una manera, por mucho que alguien te entienda no quiere decir que lo vaya a hacer todo el mundo ni en todo momento.

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