Ando tan textual, que te comería a versos
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Sobre el estudiar y el estudiante
Llegó junio y con él, muchos estudiantes estamos de exámenes: los universitarios, los del Selectivo…
Siempre que llega esta época recuerdo y releo un pequeño texto escrito por Ortega y Gasset que me deja sensaciones muy ambiguas y que recomiendo encarecidamente a todo aquel que sea o haya sido estudiante. Os llevará unos 15 minutos, muy bien invertidos.
Algunas de las ideas que más me gustan:
Y es que, en efecto, la situación del estudiante ante la ciencia es opuesta a la que ante ésta tuvo su creador. Éste no se encontró primero con ella y luego sintió la necesidad de poseerla, sino que primero sintió una necesidad vital y no científica y ella le llevó a buscar su satisfacción, y al encontrarla en unas ciertas ideas que resultó que éstas eran la ciencia.
(…)
Para que yo entienda de verdad una ciencia, no basta que yo finja en mí la necesidad de ella o, lo que es igual, no basta que tenga la voluntad de aceptarla; en fin, no basta con que estudie. Es preciso, además, que sienta auténticamente su necesidad, que me preocupen espontánea y verdaderamente sus cuestiones; sólo así entenderé las soluciones que ella da o pretende dar a esas cuestiones. Mal puede nadie entender una respuesta cuando no ha sentido la pregunta a que ella responde.
Espejo ciego
En la obra de Diderot Carta sobre los ciegos para uso de los que ven se trata el tema de cómo ven el mundo los ciegos y más concretamente, los ciegos de nacimiento.
Así, sabiendo que su percepción de los objetos es principalmente a través del tacto, conciben ellos los espejos de una manera muy distinta a la que los concebimos nosotros.
Yo le pregunté qué entendía por «un espejo»: «Una máquina -me respondió- que pone las cosas en relieve lejos de las mismas, si se hallan convenientemente ubicadas de relación a aquélla».
¡Qué ingenioso! Pone las cosas en relieve, claro, es la única manera de percibirlas, un espejo plano jamás puede reproducir un rostro tal y como lo percibe un ciego. Y continúa:
La insoportable levedad del ser

Para Sabina,vivir en la verdad, no mentirse a sí mismo, ni mentir a los demás, solo es posible en el supuesto de que vivamos sin público. En cuanto hay alguien que observe nuestra actuación, nos adaptamos, queriendo o sin querer, a los ojos que nos miran y ya nada de lo que hacemos es verdad. Tener público, pensar en el público, eso es vivir en la mentira. Sabina desprecia la literatura en la que los autores delatan todas sus intimidades y las de sus amigos. La persona que pierde su intimidad, lo pierde todo, piensa Sabina. Y la persona que se priva de ella voluntariamente , es un monstruo. Por eso Sabina no sufre por tener que ocultar su amor. Al contrario, sólo así puede «vivir en la verdad».
La insoportable levedad del ser, Milan Kundera.
Crimen y castigo

Normalmente, cuando cuelgo citas de libros que estoy leyendo o que he leído, trato de que sean profundas, ingeniosas o interesantes.
Esta vez quería rendirle un pequeño homenaje a Crimen y castigo, genial novela de Fiódor Dostoyevski, que descubrí hace poco y que ya pasa a engrosar la lista de mis favoritas. La novela tiene tantos diálogos memorables, tantas reflexiones inolvidables, que no sabría por cuál decidirme. Así que simplemente os traigo este insulto que profiere un personaje y que me hizo mucha gracia:
Asquerosa pata de gallina prusiana con crinolina.
Nadie se puede reponer de semejante golpe.
Silvia y Bruno

Aquí os dejo una entrañable y mágica cita del libro Silvia y Bruno, la última obra de Lewis Carroll:
Erase una vez una coincidencia que había salido de paseo en compañía
de un pequeño accidente; mientras paseaban, encontraron una explicación,
tan vieja, que estaba toda encorvada y arrugada y parecía más bien una adivinanza.
Gracias a Max Bronte por el aporte.
Tiempo y espacio
El espacio y el tiempo, tan diferentes aparentemente, pero que algunas teorías físicas que no me atrevo a entender no los ponen en planos tan distintos. El tiempo es la cuarta dimensión, dicen. ¿Y en el lenguaje? Están más cerca de lo que parece.

Se habla muchas veces del «espacio de tiempo» en el que transcurre algo. La extinción de tal especie ocurrió en un espacio de tiempo muy corto. Un espacio de tiempo. Suena contradictorio, ¿no? ¿A qué se puede deber que se asimile el tiempo, algo tan intangible, tan inmaterial al espacio, un fragmento del espacio? Quizá sea por nuestra costumbre en representar el tiempo como una línea, una línea que ocupa un espacio y puede ser medida en centímetros o en metros. En muchas representaciones con coordenadas: de sucesos, de procesos, de planes, aparece el tiempo en la línea horizontal o en la vertical, ocupando un espacio.

Buscando en la RAE la definición de tiempo, se puede leer en una de sus acepciones «Largo espacio de tiempo.» Con la definición de espacio sucede lo mismo, un espacio puede ser «transcurso de tiempo entre dos sucesos.» Así que parece que en el lenguaje común el espacio y el tiempo no son tan distintos.
Antes mencioné la intangibilidad del tiempo. Sin embargo, cuántas veces hemos oído la expresión «tiempo material». Se utiliza de manera muy curiosa, normalmente como excusa por no haber hecho algo. Da a entender que si no has tenido tiempo material para hacer algo no es porque hayas estado malgastando tu tiempo, sino porque realmente no has podido dedicarle ni un minuto a esa tarea encomendada.
Por último, he aquí una reflexión de Christopher, el protagonista de El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon, sobre la diferencia entre el espacio y el tiempo:
Porque el tiempo no es como el espacio. Cuando dejas algo en algún sitio, como un transportador o una galleta, puedes tener un mapa en la cabeza para decirte dónde lo has dejado, pero incluso aunque no tengas un mapa seguirá estando allí, porque un mapa es una representación de cosas que existen en la realidad, así que puedes volver a encontrar el transportador o la galleta. Y un horario es un mapa del tiempo, sólo que si no tienes un horario, el tiempo no está ahí como el rellano y el jardín y la ruta al colegio. Porque el tiempo no es más que la relación entre la forma en que cambian cosas distintas, como que la Tierra gire alrededor del Sol y los átomos vibren y los relojes hagan tictac y el día y la noche y despertarse e irse a dormir, y es como el oeste o el noroeste, que no existirán cuando la Tierra deje de existir y caiga hacia el Sol, porque es sólo una relación entre el Polo Norte y el Polo Sur y todos los demás sitios, como Mogadiscio y Sunderland y Canberra. (…)
Y esto significa que el tiempo es un misterio, y que no es ni siquiera una cosa, y nadie ha resuelto jamás el rompecabezas de qué es el tiempo exactamente. Y por eso, si te pierdes en el tiempo es como perderse en un desierto, sólo que no puedes ver el desierto porque no es una cosa.
Y por eso a mí me gustan los horarios, porque son la garantía de que no te vas a perder en el tiempo.
