Mirad O Urdid Sobre Esto

Hoy, reflexionando sobre problemas profundos vitales y existenciales, me encontré con la siguiente pregunta en mi cabeza (con condicional incluido, ojo):

«Si el plural de «mouse» para referirse a ese roedor en inglés, es «mice», un plural irregular, ¿cuál será el plural de «mouse» para referirse a ese aparato que cuelga de nuestro ordenador?»

Es algo que toda persona ha de preguntarse llegado un punto de su vida. Pues bien, resulta que el problema no está resuelto y se trata de una discusión ya ancestral en el mundo de la informática. Hay quienes dicen «mice», hay quienes dicen «mouse». Lo que hacen las compañías para evitar el conflicto es decir «mouse devices» poniéndole así el plural a «device».

También he encontrado un argumento que dice que MOUSE es el acrónimo de «manually-operated user-select equipment» y que, como «equipment» es plural ya de por sí, el plural de «mouse» sería «mouse». El problema es que el cuento del acrónimo no es cierto, pues al ratón se le llama así por el parecido con su homónimo animal. Es muy fácil crear acrónimos, aunque queden tan horribles como el que da título a esta entrada.

Cuestión importante

Estimados compañeros y compañeras, el proceso iniciado recientemente anima a revisar los factores concluyentes, lo que podría requerir supervisión más precisa en el corto, medio y largo plazo.

Así pues, lógicamente, cabe subrayar que la superación de esta compleja situación promueve actitudes necesarias y estimula la investigación e innovación de la estrategia de cara al futuro.

Según nuestros ejes de actuación, el desarrollo de las diversas actividades contribuye a sentar las bases que favorecen el mantenimiento, que, sin duda, nos llevará al éxito. Muchas gracias.

Instrucciones para hablar y no decir nada:

Gracias a Agustín Rosa que me pasó la tabla.

Let us leave!

 

lettuce leaf

En inglés LET US LEAVE (déjanos marchar) suena exáctamente igual que LETTUCE LEAF (hoja de lechuga) por lo que se podrían hacer algunos makgufis u otros juegos de palabras con ello.

El que a buen blog se arrima…

Los refranes no contienen la sabiduría popular acumulada a lo largo de siglos y resumida en frases contundentes. No. Los refranes son muy pillos. Lo que hacen es cubrir todas las posibilidades de una situación. Así, siempre habrá un refrán para salir del paso.

Lo que bien empieza, bien acaba.

Pero:

Lo importante no es cómo se empieza, sino cómo se acaba.

¿Os parece pobre y escueta esta entrada del blog? Pues tenía otra escrita que está mejor. Me diréis:

Más vale pájaro en mano que ciento volando.

Y yo os respondo:

El que no arriesga, no gana.

Así no vale.

Hacer la 13-14

Este año empecé a escuchar esta expresión, hacer la 13-14. Se utiliza cuando engañas a alguien, cuando le haces una jugarreta de algún tipo. Pues bien, me he puesto a investigar y he descubierto su origen.

Se trata de un viejo truco utilizado en la península que consiste en que cuando alguien te pregunte la hora le respondas una hora menos. Como ejemplo: decir que son las 13 horas cuando en realidad son las 14 horas. Cuando por fin se dé cuenta de la realidad y vea por ejemplo que está llegando tarde a algún sitio o que se perdió un evento importante, vendrá a reclamarte, y tú responderás que no había especificado si preguntaba la hora peninsular o de las Canarias. Por eso se traduce como hacer una jugarreta o engañar a alguien. Curioso, ¿verdad?

Y tanto.

Si me habéis creído os acabo de hacer la 13-14.

En realidad la expresión proviene de las medidas de las llaves españolas de boca abierta, como esta:

Los milímetros de cada llave se dicen con dos números seguidos, que se corresponden con el tamaño de cada boca, por ejemplo, la llave 6-7, o la 8-9. El caso es que la llave 13-14 no existe. Están la 12-13 y la 14-15. Por lo tanto, en los talleres, cuando un veterano quiere reírse un poco de un novato, le pide que vaya a buscarle la llave 13-14, y por mucho que busque no la va a encontrar. La situación, según Luis Piedrahita, sería algo así:

Novato: No la encuentro, ¿dónde está?
Veterano: En su sitio.
Novato: No la encuentro.
Veterano: ¿Has mirado bien?
Novato: No la encuentro.
Veterano: Al final voy a tener que ir yo.

Quisiera ser un verbo algún día

Esta es la frase que profirió un compañero de un curso de alemán al enterarse de que en este idioma a los rayos-X se les llama Röntgen Strahlung (radiación Röntgen) en honor a su descubridor (Wilhelm Conrad Röntgen) y que el verbo para radiografiar es también röntgen. ¿A quién no le gustaría quedar inmortalizado, aunque sea en forma de verbo?

Aquí os dejo otros dos nombres que perdurarán a través de la palabra (para bien o para mal de de los susodichos), aunque ya no muchos se acuerden de donde provienen:

Linchar, por el Juez Charles Lynch, un plantador de Virginia y revolucionario americano, quien dirigió un juzgado del condado en Virginia para castigar a los partidarios de los británicos, extralimitándose es sus poderes. Este tipo de medidas, que pasaron a conocerse como Ley Lynch, fueron declaradas ilegales, pero justificables por la inminencia del peligro, siendo imitadas en otras partes del estado. El siginificado fue centrándose en la componente extralegal llegando al actual: Ejecutar sin proceso y tumultuariamente a un sospechoso o a un reo.

Boicotear, por el Capitán Charles Boycott, un importante administardor de tierras en Irlanda, durante la llamada Guerra de la Tierra a finales del s.XIX, que se negó a reducir el precio de los arrendamientos a los granjeros, convirtiéndose en sujeto del ostracismo y primera víctima del boicoteo.

Extranjerismos innecesarios: OK

Esta expresión para expresar acuerdo o aprobación, que desgraciadamente yo también he incorporado a mi vocabulario habitual, cada vez se oye más y más en el lenguaje hablado. A mi, sinceramente, me parece una barbaridad, porque oralmente se tarda lo mismo en decir “oquei” que vale, es decir que tiene las mismas sílabas, y tampoco se economiza mucho con respecto a de acuerdo. El problema surgió seguramente debido al uso de esta expresión para optimizar la escritura en los chats o sms (por cierto, que estos últimos no me parecen tan innecesarios ya que representan conceptos nuevos para los que no preexistían un vocablo propio en español). Que se use en estos medios me parece lógico, pero llegar a extrapolarlo a todos los usos ya no tanto. Quizás el fallo del español es no tener algún método de abreviarlo, como en el francés d’ac para d’accord.

Como curiosidad, O.K. es el último vestigio de una moda pasajera de Boston entre los años 1838-9 en la que se abreviaban frases comunes con fallos ortográficos deliberadamente jocosos ( K.G. por “no go” como si se escribiese «know go»), en este caso oll korrect.