Si el que limpia la calle está fumado, ¿VA-RRIENDO?
Basado en un chiste visto en CC.
Échales un ojo a los makgufis que hemos publicado hasta ahora.
Si el que limpia la calle está fumado, ¿VA-RRIENDO?
Basado en un chiste visto en CC.
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– Comprendo – dijo -. Y puede que tenga razón, señor Inspector. No logro encontrar ninguna respuesta fácil, sólo puedo decir que la mayoría de nosotros hemos servido y servido hasta el punto que no tenemos nada más que dar. Puede volver a pedir voluntarios, por supuesto. No se lo prohibiré a nadie. Aunque dudo que haya muchos.
Meneó la cabeza.
– Espero que nos crea cuando decimos que lo lamentamos. Lo hacemos, profundamente. Pero pide demasiado. Nos hemos ganado nuestra paz. Ahora esta es, para nosotros, más valiosa que el honor, e incluso que la compasión.
El Cartero, David Brin.
Cuando era pequeño en el patio del recreo surgían distintas economías basadas en juguetes: tazos, gogos y hasta bienes virtuales, como pokémon bien entrenados. Pero sobre todo cromos.
Si un amigo te enseñaba su taco de cambio, tú tenías que echar un rápido vistazo a todos para hacerle saber cuáles ya tenías y cuáles no y por lo tanto efectuar un trueque adecuadamente. Existía un código de dos palabras para agilizar el proceso: sipi, cuando ya tenías el cromo y nopi cuando no. Como siempre, de pequeño consideraba que esto era universal pero me he dado cuenta de que no. He hecho una pequeña encuesta en La BSK (página dedicada a juegos de mesa, ¿qué mejor lugar?) y han salido todas estas variantes:
¿Qué decías tú y de dónde eres?
Si te digo que aprietes el gatillo de la pistola contra ti mismo, ¿DISPARATE?
Échales un ojo a los makgufis que hemos publicado hasta ahora.
Si quieres saber más sobre los makgufis o te apetecería que publicásemos el tuyo haz clic aquí.
Rememorando estos días los Consejos para ser un escritor llega esta segunda tanda con algunos sacados de internet y la mayoría recién inventados. Es divertido, probadlo y ampliamos la lista:
Oh, la ambigüedad en el lenguaje, base de gran parte del humor que profesamos. ¿Quién querría un lenguaje preciso e infalible, con un significado por palabra y sin ambigüedad? Seguro que algún programador o matemático para su tarea, pero no nosotros, porque si el lenguaje no fuera ambiguo, nos perderíamos joyas como esta, sacada de Ostras, qué perlas:
Gracias a esta imagen me levanté con una risa esta mañana. Bendito sea el orden de los complementos. ¿Qué más ejemplos de incorrecto orden de los complementos llevan a ambigüedades? Estos, por ejemplo, procedentes de El libro del español correcto:
¿Te acuerdas de las ambigüedades eclesiásticas?
Cuando descubrí que Iznogud, el infame provenía de la expresión «He’s no good», alegaba lo que mola darse cuenta de estas cuestiones años después, cuando aprendes un poco más de inglés, bajo la sombra de un ciprés, donde vive un ciempiés.
Así que, cuando hace unos días me disponía a buscar al pato Darwin en la red por un arrebato de nostalgia, me encontré con una temida realidad: el pato Darwin no era ningún homenaje a mi querido Charles Darwin, no.
El pato Darwin era el fruto de una vaga pronunciación de su nombre cuando era pequeño. Este ánade residente en la ciudad de San Canario y que es un claro seguidor de Batman, es en realidad el pato DARKWING, ala oscura, en inglés.
Decidme que no era el único que lo pronunciaba mal (o que lo veía) para que esta entrada tenga algo de sentido.