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Lengua y juegos: Time's Up

Hace unos meses descubrí un fantástico juego de mesa llamado Time’s Up diseñado por Peter Sarrett. El juego consta de un montón de cartas con nombres de personajes conocidos, como esta:

 

Bueno, estos quizá no sean tan conocidos. Los de verdad van desde Platón hasta Marge Simpson y desde El Fari hasta Robert Smith.

Una partida consiste en una serie de tres rondas sucesivas. Se juega por parejas y el objetivo es obtener más puntos que las demás. Se puntúa cada vez que consigues hacer que tu pareja adivine de qué personaje se trata.

Primero se seleccionan al azar 40 tarjetas y se decide con qué color jugar, amarillo o azul. Lo que se traduce en 40 personajes. Durante la primera ronda, los jugadores pueden definir a los personajes como ellos quieran, sin hacer claras alusiones a su nombre (por ejemplo, no vale decir es como «Charles» pero en castellano, para referirse a «Carlos»). Durante la segunda ronda, y con los mismos 40 personajes, que ya a todo el mundo le suenan, tan solo se pueden definir usando una palabra. Y durante la tercera ronda, usando la mímica. En cada turno tienes 30 segundos para tratar de hacer adivinar el mayor número de personajes posible. Las parejas se van turnando tantas veces como sea necesario hasta adivinar los 40 personajes en cada una de las 3 rondas.

En las dos primeras rondas es donde entra nuestro ingenio, rapidez y picardía con las palabras.

En la primera ronda, hay que tratar de ser lo más rápido posible e irse a las palabras clave. Definir a alguien como «escritor español» o «cantante americano» no será esencial, habrá que irse a los rasgos más característicos y únicos. Y desde luego, si vemos que nuestro compañero se queda atascado, podemos utilizar ciertos truquitos. Recuerdo que una vez mi tío definió a Poseidón como «dios del mar griego» pero a mi tía no le salía más que «Neptuno» así que mi tío dijo que se trataba del «POSEEDOR de los mares y los océanos». Fantástica pista, sin hacer trampa.

En la segunda ronda, repito, solo se puede utilizar una palabra para definir al personaje. Así que para Robert De Niro, «actor» será una palabra poco específica, porque seguramente haya varios actores. ¿Qué tal con «peca»? Puede estar bien, pero, ¿y si también estaba Marilyn Monroe? Puedes ser pillo y decir «pecador», para que se sepa que es el personaje masculino de la peca, ¿pero y si tu compañero piensa en El Chiquito de la Calzada?

En fin, un juego recomendable para jugar con cualquier grupo de personas. Las risas y las riñas están aseguradas.

Lengua en la telaraña: Qué difícil es hablar el español

Solo hace un par de días que está colgado en la red y ya tiene 555.099 visitas mientras escribo esto. Se trata de una canción compuesta, tocada y cantada por Juan Andrés y Nicolás Ospina sobre lo difícil que es hablar el español. La letra no tiene pérdida, apelan continuamente a la polisemia y a cómo en los distintos países en los que se habla el español la misma palabra significa cosas totalmente distintas. Aquí está el vídeo:

Un fragmento de la letra:

En España al liquido que suelta la carne la gente le dice ‘jugo’,
Por otro lado en España al jugo de frutas la gente le dice ‘zumo’.
Me dijeron también que el sumo pontífice manda en la religión,
y yo siempre creí que un sumo era en gordo en tanga peleando en Japón.

Makgufis 67

makgufis

Si vas a pedir un préstamo y el banquero no te lo da porque no se lo cree ¿No da crédito?

Makgufi por @Almostel

Échales un ojo a los makgufis que hemos publicado hasta ahora.

Hoy he colgado la segunda pista del textoglífico IV.

Cosas que pensabas de pequeño: Unanimidad.

Cuántas veces nos hemos dado cuenta de que muchas cosas que pensábamos de pequeños (y no tan pequeños) no son como parecían. Y muchas de esas veces, es por una cuestión lingüística. Ya he comentado el caso de las pastas de té.

Cuando veía el telediario de pequeño, a veces sucedían cosas muy impresionantes. Ocurría que ciertas votaciones resultaban aplastantes a favor de un resultado, pero por una ventaja nimia. Sí sí, curiosamente, con que la diferencia de votos fuera pequeña, el presentador ya lo consideraba claramente a favor de uno de los dos bandos.

Esta extraña situación era debida a mi desconocimiento de la palabra «unanimidad». Cuando decían que se aprobó cierta medida por «unanimidad» yo entendía por «una nimiedad». Y nadie protestaba. Lo curioso quizá sea que conociese el significado de la palabra «nimiedad» y no el de «unanimidad».

¿Se te ocurre algún caso similar? Anímate a contárnoslo.

Expresiones que odio: En el último lugar en el que las buscas.

Uno de nuestros lectores, Almostel, también odia expresiones (o no tanto, que es muy cansado), así que se ha dignado a escribir un artículo sobre ello y enviárnoslo. Muchas gracias, Almostel, por tu colaboración, y a ver si esto anima al resto a seguir participando:

Yo odiar no odio ninguna expresión, que eso es muy cansado. Pero hay ciertas expresiones en el idioma castellano que se utilizan como grandes pozos de sabiduría y en realidad no dan ninguna información, si uno se pone en serio a meditar sobre el tema, pero lo acepta como un axioma (de mala suerte en el caso que nos ocupa) inevitable de este universo.

Pongámonos en situación. Necesitas encontrar un algo (cosa, cacharro, chisme, chiflito) importántisimo y te pones a revolver tu casa entera. Las carpetas, donde debería estar, la mesa donde es muy probable que estuviera, los cajones donde podría esperarse que estuviera, los armarios donde es muy poco probable que estuviera, los cajones donde es casi imposible que estuviera,el frigorífico… Hasta que finalmente aparece en cualquier lugar. Y cuando lo comentas viene alguien todo cargado de razón y te dice «Si es que las cosas siempre están en el último lugar en el que las buscas«.

¡Pues claro que estan en el último lugar en que las buscas! Porque cuando las encuentras, dejas de buscar, y por eso el sitio donde las encuentras es el último lugar en que las has buscado, aunque fuera un sitio donde ya habías mirado previamente y no las habías encontrado. ¿O acaso me creen tan estúpido como para buscar algo, encontrarlo, y seguir buscándolo?

Makgufis 65

makgufis

Si un preadolescente se empecina en no envejecer, ¿SE MANTIENE EN SUS TRECE?

Échales un ojo a los makgufis que hemos publicado hasta ahora.

Siglificación: EXAMEN

Seguramente habréis notado un parón de publicaciones temporal en este blog, y en parte es por culpa de los exámenes. Así que, como probablemente no sea el único que está en esos días del cuatrimestre, para relajarnos, hoy toca siglificar:

EXAMEN

Es difícil esa «x», a ver qué se nos ocurre.

Si quieres saber cómo siglificar, sigue este enlace.