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Un español optimizado

El otro día leí en xatacaciencia, que había un estudio que decía que «las palabras más cortas se utilizan con más frecuencia que las largas», ya que harían la comunicación más eficiente. No sé qué validez tendrá el estudio, pero suponiendo que lo que afirman es cierto, y parece probable, me planteé hacer una fricada un sencillo cálculo: siguiendo las normas de pronunciación del español, ¿cuántas palabras monosílabas distintas se podrían formar?

· Resulta que tenemos 31 sonidos vocálicos monosilábicos posibles (incluyendo diptongos y triptongos):

A e i o u

ai au

ei eu

Ia ie io iu

oi ou

Ua ue ui uo

Iai iei ioi

Uau ueu uou

iau ieu iou

uai uei uoi

· Como sonidos consonánticos iniciales distintos tenemos (aglutinando los homófonos):

B/v c/z d f g/gu j/g k/q l m n ñ p r s t w y/ll bl br dr fl fr gl gr cl cr pl pr tl tr

· Y sonidos consonánticos finales:

B c/k z d f g j l m n p r s t x z bs cs fs gs ms ns ps ts ng ngs rd rds rg rgs

Por tanto, se obtiene que el número total de palabras monosilábicas que admite la fonética del español será igual al número de posibles sonidos vocálicos solos (31), más las combinaciones de sonidos consonánticos iniciales con los vocálicos (930), las de vocálicos con finales (930), y las de consonánticos iniciales, vocálicos y consonánticos finales (27900). Dando un total de 29791 palabras posibles.

Es un número muy pequeño, pensaréis, ya que el español tiene sobre unos trescientos mil vocablos, pero si lo pensáis bien nuestro vocabulario diario bien podría caber en ese reducido número de palabras. Así que si utilizásemos todas las combinaciones posibles habríamos optimizado el español hacia un lenguaje más eficiente.

Y quien sabe, quizá todo el registro del español se podría reducir a palabras de muy pocas sílabas. ¿Quién se anima a calcular cuantas bisilábicas se podrían formar?

Ya sé que todo esto es una tontería, ya que por mucho que podamos optimizar la lengua no la vamos a cambiar a estas alturas, pero uno tiene que matar su tiempo libre de alguna manera.

Enmendado a 13 de Julio de 2011 para incluir 6 triptongos que faltaban.

Latinos y Germanos II: aprendiendo lenguas germánicas

Como decía mi profesora de alemán: » es más probable que cualquier español sin estudios entienda a un médico alemán que que un alemán le entienda». Si bien esto es una exageración, refleja un hecho importante, en alemán y también en inglés, las palabras de un registro más culto tienden a ser de origen latino.

Esto es ventajoso para nosotros, los hispanohablantes, ya que, aunque nuestro dominio del inglés no sea muy alto, es fácil que entendamos artículos académicos, clases universitarias o conversaciones con gente de alto nivel lingüístico. Desgraciadamente, sin embargo, en la mayoría de ámbitos usar estas palabras puede llevar a que no nos entiendan o a que piensen que no sabemos bien el idioma (aunque sean correctas y de un registro más elevado).

Esto puede ocurrir cuando, por ejemplo, en una conversación coloquial decides usar el verbo de origen latino en inglés en vez de el phrasal verb correspondiente, simplemente porque a nosotros nos resulta más natural usar una palabra que también existe en nuestra lengua materna.

La gota que colmó el vaso de mi paciencia y me llevó a escribir esto ocurrió el otro día, cuando una amigo dice «It’s very cold» (hace mucho frío), a lo que yo le respondo «Yes, it’s gelid!». Porque para mi gélido es una palabra normal, pero para el inglés medio es una palabra tan poco frecuente que ni la conocen, y si no utilizas chilly pensarán que no sabes el idioma. Y lo que no saben es que ambas, tienen el mismo origen etimológico protoindoeuropeo.

En fin… ¡Qué paradojas!

El alfabeto polaco y el bug del español

Estando yo toda la semana pasada en Polonia con unos amigos locales, aproveché para aprender las frases más usuales en polaco. Aparte de sorprenderme la cantidad de sonidos que tiene esta lengua, lo que me rechinaba era la cantidad de consonantes que utilizaban para escribir sus palabras. Esto es consecuencia de lo primero, tienen tantos sonidos consonánticos, que para representarlos tienen que recurrir a dígrafos (ch, cz, dz, dź, dż, rz y sz). Pero, por otra parte, para otros sonidos tienen letras propias en su alfabeto (ą, ę, ł, ń, ś, ź, ż).  Lo cual me parece un poco incoherente, porque si han inventado 7 signos nuevos para estos últimos, ¿por qué no hacer lo mismo para los 7 anteriores, en vez de representarlos como dos consonantes juntas? En fin, serán cosas de la tradición y la historia.

Preguntarme esto, me llevó a plantearme lo mismo en español. Hasta aún recientemente la che (ch) y la elle (ll) eran consideradas por la Real Academia, letras por derecho propio en nuestro alfabeto. Opino que deberían seguir siéndolo, ya que si en nuestra lengua se lee como se escribe, deberíamos tener una representación para estos sonidos. Pero, aún diría más, después de observar el caso del polaco, ¿por qué no tener un único signo para ch y ll? Además, esto tiene la siguiente ventaja, que elimina el bug del español, la única palabra conocida que no se puede escribir, ya que, entonces, la doble ele de salle se pronunciaría como dos eles y no como una elle.

Por casualidad hace unos días me topé con que mi propuesta ya existía hace unos cuatro siglos, el ortógrafo español Gonzalo Correas (Korreas), que abogaba por una ortografía puramente fonetista (cada fonema debe corresponder un grafema de modo biunívoco), ya se había inventado unos signos para estas letras (entre otros cambios). Aquí podéis ver un extracto de su Ortografia Kastellana nueva i perfeta (1630):

Latinos y Germanos I

Estudiando alemán me he dado cuenta de unas similitudes etimológicas cuanto menos curiosas y que me llaman mucho la atención. Con raíces totalmente diferentes, en lenguas romances y germanas se han formado ciertas palabras con el mismo significado y los mismos formantes. Para que quede más claro, aquí os pongo el primer ejemplo:

Del término latino trahere (tirar, traer) y del alemán ziehen (tirar) se formaron:

Atraer, en alemán anziehen (formante por formante es «traer hacia»)

Tracción, que en alemán es zug, dio lugar a la palabra tren, que en alemán sigue siendo zug.

Extracción, en alemán Auszug («ex-tracción»).

Substraer, en alemán abziehen («tirar fuera de»)

Contraer (enfermedad), en alemán zuziehen (algo como «traer hacia [la enfermedad]»)

Lo que me sorprende son dos cosas: por un lado, que algunas palabras se formen exactamente igual (i.e. con los formantes equivalentes) y por otro lado, que en otros casos como contraer, en el que la relación con el tirar original ya es más lejana, también se haya llegado a una palabra con la misma raiz en un idioma de orígen totalmente diferente.

¿Qué opináis? ¿Conocéis más casos parecidos, tanto con alemán como con otra lengua no romance? He encontrado algunos otros casos similares, que iré publicando en futuros artículos.

Me suena a chino

Cuando no entendemos ni papa de lo que nos están contando o de lo que estamos leyendo decimos que nos suena a chino por analogía con lo rara y lejana que esta lengua es para nosotros. Pero no en todas las culturas es el mandarín la lengua más difícil. Aquí os dejo algunos ejemplos de las variantes esta expresión según el idioma en el que se diga:

Para algunos suena a griego: En inglés (That’s greek to me), en latín (Graecum est; non legitur) , en  noruego (Det er helt gresk for meg), o en portugués (Isto é grego para mim).

Para  los italianos suena a árabe: Questo per me è arabo.

Para los turcos suena a francés: Konuya Fransız kaldım

Para  muchos, como a nosotros nos suena a chino: en francés (c’est du chinois), en portugués (Isto é chinês para mim), en catalán (Això està en xinès), polaco (To dla mnie chińszczyzn), entre otros.

A los holandeses les les suena a chino o a rusoDat is Chinees/Russisch voor mij.

A los rumanos les suena a turco (Eşti Turc?), a los daneses les suena a Volapük, una lengua artificial (Det rene volapyk), etc.

Pero lo que todos os estaréis preguntando es: ¿habrá alguna cultura que piense que el español es una lengua tan complicada como para meterla en esta expresión? Pues la respuesta es sí, y no son pocas:

Para los alemanes (Das kommt mir spanisch vor), los croatas (To su za mene španska sela), los checos (To je pro mě španělská vesnice), los islandeses (Mér kemur þetta spánskt fyrir sjónir), los macedonios (За мене тоа е шпанско село), los serbios (То су за мене шпанска села) y los eslovacos (To je pre mňa španielska dedina).

Como podéis observar, salvo Islandia, los otros países donde piensan que el español es muy difícil están todos situados en una misma región de Europa, lo que nos lleva a la siguiente pregunta:

¿Cuáles son los motivos históricos y culturales de contacto interlingüístico que dieron lugar a cada una de las variantes de la expresión?

Pero esto os lo dejo de ejercicio para casa.

Si queréis saber más sobre el tema, podéis consultarlo en wikipedia: http://en.wikipedia.org/wiki/Greek_to_me

Festival Internacional de las Lenguas

A todos los lectores del blog que se encuentren en Reino Unido el fin de semana del 12 al 13 de Marzo seguramente os interese el International Languages Festival, un macroevento que va a tener lugar en Sheffield durante esos días. En él se darán seminarios sobre más de 150 lenguas y dialectos de todo el mundo, incluida una amplia gama de lenguas africanas, dialectos chinos, dialectos del inglés y lenguas y códigos especiales como el lenguaje de signos o el braille.

Yo también participaré dando dos presentaciones sobre la lengua gallega.

http://www.intlangfest.union.shef.ac.uk/

http://intlangfest.blogspot.com/

http://twitter.com/#!/intlangfest

Raíces Protoindoeuropeas II

Como ya comenté en mi artículo sobre la etimología de “mamá”, el parecido de muchas palabras de la familia de las lenguas indoeuropeas (inicialmente entre sánscrito, latín y griego clásico) llevó a los filólogos a conjeturar una lengua común de hace más de 6000 años a la que llamaron protoindoeuropeo. Éste es un idioma reconstruido hipotéticamente que permite explicar estos curiosos parecidos interlingüísticos. Como ya empecé a hacer en Raíces Protoindoeuropeas I, en cada artículo de esta sección trato un determinado lexema de esta lengua y expongo ejemplos de cómo ha evolucionado en las distintas lenguas.

Resultan extremadamente curiosas estas similitudes. Además, a menudo, con saber alguna lengua extranjera, vosotros mismos podéis descubrir el origen común de muchas palabras.

*wel-/*wol- Desear, preferir

Los términos latinos volo, velle (desear) llevaron a palabras romances como, por ejemplo, Es. voluntad, volición o  Fr. voulouir, Cat. voler, It. volere para querer.

En lenguas germánicas tenemos: Al. wollen (desear, querer) . Ing. will (voluntad), que también evolucionó para dar el sentido de futuro intencionado. Incluso well (bien) proviene de la manera deseada.